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Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social
China: "un país del que se habla mucho pero del que se conoce poco" Cobertura de Natalia P. Lombardi–3MLPE / Fotos de Gabriela Botello– 3MLPE El 20 de mayo participaron de la charla "Los desafíos de China en el Siglo XXI" el Embajador y Cónsul argentino en Shangai entre 2000 y 2008 Miguel Velloso y la Lic. Maya Alvisa Barroso, especialista en Extremo Oriente de la Escuela de Estudios Orientales de la USAL. El moderador, Mag. Adriano Bosoni, introdujo al tercer país más extenso del mundo como un "tema del que se habla mucho pero del que se conoce poco".
La Lic. Erica Walter, durante la apertura de la conferencia Al igual que muchos otros países de Oriente, la tradición e ideología china tiende a ser incomprendida por Occidente por su falta de reparo en la antigüedad de su cultura. Como afirma la Lic. Alvisa, “sus estructuras políticas, sociales, ideológicas y culturales se crearon a comienzos de la estructuración del sistema imperial con vigencia en la actualidad; y no han sido sustituidas, en ningún momento, por ninguna cultura ajena”. Aunque esto no quiere decir que el contacto con otras culturas no haya introducido cambios. Uno de ellos, según la experta, fue la introducción del Budismo en el siglo I D.C., procedente de India. Este fue re-significado desde China, volviéndose con el tiempo en uno de los pilares de su sociedad y de las vecinas, debido a la gran centralidad que tenía en Oriente. Sin necesidad de invasión ni ejércitos, siempre fue un gran Imperio que lograba producir modelos culturales que eran adoptados por toda la región. Sin embargo, cuando se produjo el violento choque con Occidente, excedió su concepto de mundo y “fue difícil para ella encontrar un nuevo rol en él”.
El Emb. Velloso y la Lic. Alvisa En consecuencia, China apostó al poder económico para recuperar peso en el ámbito internacional. La población fue sometida a un cambio brutal en la planificación comercial y social, que abarcan desde las tradiciones de consumo hasta las familiares; pero en el que participó de manera voluntariosa por el bien de China. De acuerdo al Embajador Velloso, se produjo una diáspora de 50 millones de chinos y, en el 78, comenzó un período de gran apertura económica. A tal punto que, entonces, dos tercios de su producción eran exportados mientras el tercio restante era para consumo del país que alberga a un quinto de la población mundial. Por tal motivo el mundo se volvió un área necesaria para su desarrollo, y la fábrica del planeta salió a la búsqueda de nuevos mercados. Debido a su escaso desarrollo agrícola, en proporción a la cantidad de bocas para alimentar, América Latina fue una zona fértil para establecer relaciones de comercio colateral hasta 2007. En ese momento, debido a la profunda crisis mundial, China retiró los fondos para la inversión en el extranjero, que se vieron desviados a Asia. “Después de 20 años las últimas generaciones de gobierno ha empezado a retornar la mirada a sus propias tradiciones, que no habían sido tenidas en cuenta durante estos años”, explica la Licenciada. No obstante, la “chinificación” del mundo u occidentalización de China no parece que llegará a su fin con este revés, por que el crecimiento económico que posee no será frenado tan fácilmente.
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